Sudor y alegría. Trabajando para la presentación de Bailanta.

A nuestros talleres llegaron las copias. Las pusimos sobre la mesa. Había nucho por hacer.





Nuestra encargada de diseño, Patricia Giménez, se calzó el overol y se puso a trabajar. Todo lo hermoso de este nuevo libro se lo vamos a deber a ella. Y lo más probable es que nunca se lo vamos a poder pagar.






REMEMBER LA CITA:

ESTO RECIÉN COMIENZA.

POR SUERTE.

ABRAZO Y QUE SIGAN BIEN.

Ocio, la película. En la voz estelar de Alejandro Lingenti.


por Walter Lezcano
Lo de Lingenti está buenísimo. El tipo podría seguir tranquilo, camino fácil, con una impecable carrera como periodista,y sin embargo decidió pegar un volantazo y, camino difícil, saltar el largo surco que va de ser espectador a ser partícipe de aquello de lo cual se habla. Porque, por lo menos a mi, me gusta leerlo y escuchar lo que piensa sobre cine, muchas de las mejores películas que descubrí fueron su culpa. Y el lugar desde el que mira Lingenti es el de los conceptos que se arraigan en la inteligencia y la ideología. Él labura, y sale airoso, en un medio, el de la crítica cinematográfica, en donde la media se queda en un exposición mediocre del gusto. Lingenti, en cambio, da opinión, y le pone garra para sostenerla desde el debate de ideas.

Una muestra cabal de esto es la charla, paso de comedia, intervención, o como quieran llamarlo sobre El secreto de sus ojos llevada a cabo en Eterna cadencia. Leerla para cerciorarse de que Alejandro y compañía pueden correrse del lugar común, prenderle fuego al cliché, y debatir sobre un tema complejo sin ponerse el traje barato de la solemnidad. Y de paso meterse en el ojo del huracán. Yo en esta los banco.

Pero acá lo importante es el hecho de que se lleva al cine un libro enorme: OCIO. Ustedes saben: de Fabián Casas. Esta vez Lingenti decidió calzarse un traje distinto y se puso detrás de las cámaras. La película tiene entre sus protagonistas a Santiago Motorizado, integrante de El mató aun policía motorizado, y a, groso, Lucas Funes Oliveira. ¿No me digan que ese afiche no es hermoso? A eso sumale que te vas pegar una vuelta por el universo de Casas, uno de los mas grandes escritores de este país, y el combo pinta demoledor, ¿o no?

Así que la onda es ir a ver el film de estos muñecos que vienen batallando por hacer algo distinto, y por eso mismo bello.
La cita es en el BAFICI. Por lo pronto hasta este momento hay dos funciones sold out. Groso. Esto demuestra que no todo está perdido.

Hoy responde: Alenjandro Lingenti


1¿Cuál fue la primera película que viste ?
No me acuerdo, la verdad; la memoria siempre me resulta complicada. Pero ahora que estamos en Semana Santa, sí me acuerdo de ver en la cocina de mi casa con mis viejos Rey de Reyes, de Nicholas Ray. La vi varias veces durante mi infancia y adolescencia. Y me acuerdo mucho de una vez que fui a ver Kiss contra los fantasmas porque se produjo un escándalo familiar que me marcó.

2-¿Cuál fue la primera película que viste en el cíne ?
2- No me acuerdo, tampoco. Alguna infantil, seguramente. Mis viejos me regalaron un Cinegraf que aún conservo, de eso me acuerdo, más que de ri al cine. Ah, y me gustaba ir al autocine, eso le pedía a mis viejos siempre.

3-¿Cuál fue la primera película que influyó en vos de alguna manera?
Seguramente éstas que nombré antes me influyeron. Cuando empecé a ver más cine, en mi juventud, quedé particularmente impactado con las películas de Godard que vi en la Lugones. Especialmente con Vivir su vida y Sin aliento.

4-¿ Cómo nace el proyecto de OCIO?
Como venía participando de la discusión cinematográfica a través del periodismo y la crítica (sobre estéticas y esquemas de producción, digamos), me propuse hacerlo de una manera más directa, filmando una película, que es algo que hoy está más al alcance de todos que hace unos años. El de Casas es un universo que conozco bastante y a mí no se me ocurren tantas ideas, con lo cual la elección de una novela de él fue lógica.

5- ¿Cómo fue el proceso de escritura del guión? ¿Lo trabajaste sólo o con Casas?
Lo hice solo, y luego intervino Juan Villegas, que se sumó a la dirección. En un momento en el que estaba estancado con la escritura apareció Martín Llambí, un gran amigo, y me ayudó mucho con el guión. Pude terminarlo gracias a su apoyo. Martín tiene un cortometraje muy bueno que se llama Houssay. Se los recomiendo.

6-¿Cómo sentiste el salto de periodista a director de cine?
No sentí mucho salto, la verdad. Soy periodista.

7-¿Cuál es el rol de la crítica cinematográfica?¿Te importa?
Sí, cómo no va a importarme. La crítica es parte activa de esa gran discusión de la que hablaba antes, la del cine argentino (y la del cine en general, también, claro). Imposible pensar la Nouvelle Vague sin Cahiers e imposible pensar al Nuevo Cine Argentino sin El Amante y Film.

8- Un film imperdible
Dos: Historias extraordinarias de Mariano Llinás, y La libertad, de Lisandro Alonso.

9-Una definición de cineasta
No sé... Quizás alguien que pueda provocar lo inesperado.


Gracias, Alejandro

Data
En abril en el Bafici
Viernes 9 10.15 Hoyts 09 / Privada (prensa + acreditados)
Viernes 9 23.15 Hoyts 09
Domingo 11 20.45 Hoyts 09
Domingo 18 23.45 Hoyts 09

No te la pierdas,loco/a.

Presentamos BAILANTA en Florencio Varela.

Vamos todos
que la onda es
darle algo hermoso a la vida,
una novela grosa por ejemplo.
Vamos a compartir una velada tremenda.
Los esperamos para hacer historia.
Abrazo y que sigan bien.

Héroe en Nueva Jersey



Por Walter Lezcano


Es viernes y quedamos en encontrarnos a las seis y media de la tarde en le hall del Teatro General San Martín. Unos días antes habíamos hablado por teléfono y le dije que me iba a reconocer porque soy negro y feo. A las cinco y diez salí de un colegio en Adrogué que está a dos cuadras de la estación. Patri me pasó a buscar y luego del tren y el subte llegamos a Corrientes y Montevideo. Caminamos una cuadra y media preguntándonos, mientras nos secábamos la frente con las manos, cuándo iba a calmar esa humedad despiadada que azotaba la ciudad.


Hubo un tiempo en el que Ariel, cuarenta y pico encima que ni se les nota, casado con una belleza llamada Liliana, era un médico investigador en La Plata. Él es curioso, nos cuenta, y le encanta explorar, descubrir cosas. Me gusta la gente con alma aventurera. Eso fue hasta que algo conocido como dos mil uno, hito espacio-temporal demoledor que nos cayó a todos con una contundencia tal que no dejó a nadie ileso, lo arrinconó contra las cuerdas y alguien desde el Norte le tiró una soga y partió hacia allá. Ahora es profesor e investigado en la universidad de Nueva Jersey, al toque de Manhattan y NYC. En este momento lo tengo frente a mí pidiéndole una cerveza al mozo y dos vasos, Patri, devota de la merienda, se quiere tomar un submarino. La cosa arranca más que bien.


Pasé mi infancia en San Miguel del Monte, que es un pueblito así de chiquitito y después nos fuimos a vivir más para la ciudad: en La Plata. En su juventud, Ariel vivió de primera mano, testigo privilegiado, el surgimiento de bandas que le pegaron una buena patada en el pecho a la modorra en la que estaba sumido el rock nacional. Los ochenta empezaban a despabilarse, hablamos del año ochenta y tres, y había bandas platenses que se encargaron de crear manantiales en ese desierto que era el panorama de entonces. Y a mi, que no concibo la vida sin música y me interesa las narraciones que incluyen ese fuego sagrado de convivencia que se palpita en los recitales, me interesa saber cómo eran vivo algunas de ellas. Disfrutó a Virus. Una maza Federico Moura, ¿no? Si, era un tipo que se robaba el show, alguien a quien no podías sacarle la vista de encima. Entiendo a lo que se refiere. Hay gente que nace iluminada y desborda magnetismo. ¿Leíste Los topos de Bruzzone? ¿Qué tiene que ver con Virus? El epígrafe de la novela dice: Encontrarte en algún lugar/ aunque estemos distantes/ tanto odios para curar/ tanto amor descartable. Amor descartable. Si, es la historia de una búsqueda. Muy groso el libro, pero continuá. Y también seguí mucho a Los Redondos. No te puedo creer. ¿Y cómo eran al principio? Los Redondos siempre fueron igual: tremendos. Mirá, una vez estábamos haciendo la cola para entrar donde iban a tocar y escuchamos a Skay que estaba ensayando y probando sonido. Todos nos quedamos asombrados, en silencio para contemplara ese sonido increíble que era la guitarra del tipo, no lo podíamos creer. Y te hablo de los primeros recitales. Desde siempre mostraron lo grosos que eran. Y yo siempre supe que iban a lograr eso que finalmente fueron. ¿Será que ellos quisieron llegar a ese lugar donde su numeroso público era otro que los del comienzos, con menos inquietudes y que se nutrían de malentedidos y carencias?, me pregunto, ¿un lugar en donde la demagogia se come la propuesta artística? No es posible saberlo y no es importante. Me interesa más escuchar lo que cuenta.


Se metió en la facultad y empezó a estudiar medicina. Fue en ese lugar donde conoció a Liliana. ¿Cómo fue eso? Ella estaba en un grupo de amigos y la invité a salir. Hicimos varias salidas y veía que no conectábamos. Yo ya no sabía a dónde más podíamos ir. Hasta que un día se me ocurrió que podíamos ir a ver al grupo De La Guarda, ¿lo conocen? Sólo de nombre, nos gustaría ir pero las entradas están muy caras para nosotros. Por esa época recién empezaban y le pregunté si quería ir. Me dijo que si. Ese día se largó una lluvia impresionante, caían baldazos de agua. Hicimos la travesía desde la Plata y llegamos a Buenos Aires. ¿Cuándo decís Buenos Aires te referís a Capital Federal? Si, los de La Plata hablamos así. La cosa es que cuando regresamos a mi casa la lluvia torrencial no daba tregua y estábamos completamente empapados. Después de eso empezó nuestra historia. ¿Y ustedes cómo se conocieron? A Patri le encanta contar estas cosas.


Cuando me recibí de médico ejercí durante un tiempo en un hospital, pero me di cuenta que me gustaba mucho más el laboratorio. Entonces comencé a trabajar como investigador y docente. Ahí me salió la oportunidad de trabajar un tiempo en Estados Unidos y me fui. Estuve nueve meses afuera del país. ¿Y Liliana? Ella se quedó acá haciendo de todo. Es maestra y aparte se recibió de obstetra y ginecóloga. Esa mujer tiene una energía inagotable. Y todo eso lo consiguió a puro esfuerzo, porque nosotros venimos de familias humildes y siempre tuvimos que laburar un montón para bancarnos los estudios. Fue difícil ese momento para nuestra relación pero logramos salir adelante. En ese periodo nos vimos poco, de todas maneras fortaleció la relación. Nos la bancamos bien.


Y volví. Y llegó el dos mil uno. Escucho ese número y es un telón de la memoria que se corre. Recuerdo estar el veinte de diciembre en la casa de un amigo, acá en Solano City, mirando azorado por televisión todo lo que ocurría en plaza de mayo. Y que llegaban vecinos con pistolas en las manos a avisarle que vendrían personas dispuestas a saquearles la casa. Se estaba corriendo ese rumor que adquirió con mucha rapidez el rango de certeza. Entre todos debían cuidarse, le decían, así que armaban grupos de vigilancia en las esquinas. Entonces decido que lo mejor es salir de ahí, volver a mi casa y alejarme lo más posible de esa locura. Saludo a mi amigo, que ni me miró porque estaba buscando algo para defenderse porque no tenía armas, y me subí a la bici para partir. Y las veinte cuadras que pedaleé fueron de descubrir que en cada esquina también había grupos de hombres con escopetas y revólveres y hasta con cuchillos. Como la noche estaba cubriéndolo todo se habían armado fogatas en grandes tambores de metal. Era todo tan extraño y desquiciado y atemorizante que sólo atiné a mirar hacia el frente esperando que ninguno de esos cowboys-vigilantes dispuestos a defender lo poco que tenían me apunte en la nuca.

Ese año fue terrible para todos. No estábamos bien de guita y Liliana laburaba como loca en el hospital, sin franco, horas extras. Tanto que llegó a perder ocho kilos. Yo ya tenía propuestas de laburo allá, así que cuando la vi así a ella dije no, ya está, nos vamos.

Estuvimos por Carolina del Norte y por el Sur. Hasta que recalamos en Nueva Jersey. Es un barrio tranquilo cerca del campus donde enseño y ahí también está el laboratorio. ¿Qué hacés ahí? Nosotros trabajamos para encontrar mejoras en las condiciones de los pacientes con cáncer. Nos miramos con Patri. Este tipo ya es nuestro héroe.


¿Cómo es dar clases allá? Mirá, es una sociedad que vive de resultados. Así que siempre tenés los cuestionamientos de para qué necesitan aprender tal cosa o tal otra. Pero es algo que me da mucho placer compartir saberes con los alumnos. Y los grupos son muy cosmopolitas, gente de todos lados y son de guardarse mucho, entonces yo trato de romper un poco esa barrera que se establece entre nosotros y les pregunto cosas. Y hay algo que me preocupa muchísimo: es el hecho de que esta gente ya no lee ficción. No les interesa, dicen que si ya está la realidad para qué quieren perder tiempo con una mentira. Yo a veces leo lo que te pasa en esos colegios en los que enseñás vos y, salvando las distancias, te entiendo. Lo que se está perdiendo, creo, es una manera de relacionarte con el mundo, de vivir experiencias que tienen que ver con el conocimiento y con la vida. Mis alumnos escriben directamente en sus computadoras portátiles y ni siquiera toman apuntes. Ni siquiera pueden agarrar una lapicera y deslizarla sobre el papel para que la tinta corra y forme palabras que luego los van a ayudar. Porque yo creo en las palabras y en la lectura como en pocas cosas. A mi los libros me salvaron la vida. ¿Me entedés? Por supuesto que si.


Terminada la segunda cerveza, Ariel muestra la cantidad de textos que tiene en la mochila. Me llevo las obras completas de Borges, una cuenta pendiente. Y saca dos libros: Esperando a los bárbaros de J. M. Coetzee y uno de José Bianco. Dos de los que más me gustaron desde siempre y te los quería regalar. Pocos obsequios más encantadores. Los tomo con cuidado como si fueran objetos delicados, y en realidad lo son. Yo le retribuyo con una novela que se llama Bailanta y es el segundo título de la editorial que lo sacamos a mediados de abril.

Miramos el reloj y el tiempo había pasado sin hacerse notar. Eran más de las diez de la noche.

Cuando nos despedimos enfrente al obelisco nos costó separarnos de Ariel. En unos días se toma el avión para volver al Norte.


Fuimos caminando hasta Constitución con Patri y yo pensaba que la amistad, una de las grandes pasiones de mi vida, se construye de encuentros como esos.


Hablan los que escriben. Hoy responde: Carlos Busqued


por Walter Lezcano

Hay gente cuya primera aparición es tan deslumbrante que te deja casi ciego y preguntando: ¿y éste de dónde carajo salió? El tema es que esa pregunta no es relevante y sí lo es el hecho de que el año pasado alguien llamado Carlos Busqued (Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco, 1970) sacó una de las mejores novelas argentinas. Así a secas, ya que lo bueno trasciende cualquier cerco temporal que uno quiera colocarle. Por supuesto, estoy hablando de Bajo este sol tremendo.

La novela estuvo rankeando muy bien en todas esas las listas del tipo "lo mejor del año". Por una vez no se equivocaron y no tiene nada de raro porque Bajo este sol tremendo es un escrito realmente tremendo.
Pertenece a esa estirpe de textos que te absorven la vida en el tiempo que te lleva leerlo y cuando cerrás el libro te sentís diferente al momento que lo habías comenzado a leer. Y acá podría decir que el efecto de lectura es devastador a partir de todo lo que cuenta y lo que no cuenta también actúa como agente incómodo y molesto. Así es, loco: la vida en muchos sentidos es una mierda. Pero deja de serlo cuando uno logra acercarse a escritos como estos en donde todo se resignifica y cobra vida de una manera como no lo habías notado. Y es que hay tantas cosas que uno ignora o evita confrontar que es importante una buena sacudida de vez en cuando para bajarte de la palmera y golpearte la nuca para sentir el dolor. Como me dijo un amigo: la comodidad no es un lugar en donde se pueda crecer. Ahí vamos: peligro y sequedad, porro y un clima abrasador, y una prosa que te va dejar preguntando cómo lo hizo. Algo hermoso ocurre cuando uno agarra, y no puede soltar, Bajo este sol tremendo. Y, buena noticia al fin y al cabo, está al alcance de cualquiera.
Hoy responde Carlos Busqued.
1-¿Cuál fue el primer libro que leíste?
Una "Vida de Jesús" de autor que no me acuerdo. Pero como libro que me transmitió una sensación de inquietud y de estarme aproximando a algo raro y fascinante es "Crónicas marcianas" de Ray Bradbury. Lo leí a los 10 años, me lo regaló mi hermana.


2-¿Cuál fue el primer libro que compraste?

No me acuerdo con precisión, pero sí que cuando empecé a comprar libros empecé con unos cuantos de Lovecraft que me fui comprando en librerías de usados o de saldos. Se me complicaba el tema plata así que mi formación como lector se basa en cosas que compré en esa clase de librerías. Y siguen siendo los lugares a donde entro a revolver con más ganas, a las librerías normales (de libros "nuevos") entro cuando busco algo que ya quiero de antes, revuelvo poco ahí, miro así por arriba.

3-¿Cuál fue el primer libro que robaste? :

Nunca he robado libros. Soy un pusilánime en ese sentido, un tipo con poca tendencia al riesgo.

4-¿Cuál fue el primer libro que influyó en vos de alguna manera?

Las primeras puertas se me abrieron con Bradbury, Poe, Lovecraft. Cosas entretenidas y muy atractivas de leer para un pibe, y a la vez el contacto con una visión más profunda e inquietante de las cosas. Una cosa rara me pasó también con el cuento "Playa terminal" de J. G. Ballard. Lo leí a los 11 años y después perdí el libro. Me pareció tan fascinante ese cuento sobre un tipo que camina por una ciudad artificial, en una isla desierta que se usa para pruebas nucleares. El tipo camina insolado y con fiebre por una enfermedad tropical, y alucina, habla con el cadáver de un japonés. Algo que me sacudió mucho y después estuve años buscando ese libro hasta que lo encontré en un local de usados cerca de la estacion de tren de Quilmes.

5-¿Qué necesitás para ponerte a escribir?

Tranquilidad. Ideas. Whisky. El whisky se consigue un poco más facil, lo otro hay que trabajar más.

6-¿Qué fue lo primero que escribiste?

Uh, así como con "intención literaria", unas porquerías en un taller literario que hice (que verguenza).

7-¿Qué fue lo primero que publicaste? ¿Cómo lo ves ahora?

Parte de esas porquerías las publiqué en unas revistas que hacíamos en ese taller. Ahora me gustaría ser rico, en parte para poder comprar los ejemplares que andan desparramados por ahí, para prenderles fuego.


8-¿Qué estás escribiendo en este momento?

Momentáneamente encaro con desesperación la entrega de un cuento a una revista francesa. No me pagan nada, pero como el año que viene el libro sale allá, estaría bueno ir metiendo algo. Tengo unas ideas pero me cuesta ponerlas en orden. Empieza con un tipo tratando de sacar unas iguanas que se caen a una pileta vieja.

9-Un libro imperdible

Muchos de Ballard, "A sangre fría" de Truman Capote, "9 cuentos" de Salinger, "Yonqui" de Burroughs (los otros de Burroughs también). Casi cualquier cosa de Bukowski. Muchos más que ahora me olvido. Decir uno solo es muy dificil.


10-Una definición de escritor

Es muy complicado. Me gusta lo que dice William Lee al comienzo de la película "El almuerzo desnudo" (película hiper recomendable para un escritor que quiera entender de qué va EN SERIO la cosa). Ahí le preguntan no sé que cósa y el tipo dice "Dejé de escribir a los 5 años. Demasiado peligroso."

Gracias, Carlos

Nuestra visión de mundo en Cambio 21

Solano, Editorial Mancha de Aceite: “Queremos hacer libros de los que nos sintamos orgullosos” PDF Imprimir Correo electrónico
Quilmes
Martes 23 de Marzo de 2010 18:11

En confluencia con experiencias como la Feria del Libro Independiente los emprendimientos dedicados a la edición de libros por fuera de las grandes editoras vienen multiplicándose. Cambio 21 dialogó en Solano con Walter Lezcano, docente, escritor y cabeza del proyecto Editorial Mancha de Aceite, concebido bajo la premisa de publicar material literario con una clara identidad: escritores del sur del conurbano que no renieguen de su origen. Las ganancias obtenidas son reinvertidas en su totalidad para nuevas ediciones.

Por Ezequiel Arauz, especial para Cambio21.- martes 23 de marzo 2010

“Acá no hay libros de literatura ni librerías. El centro fue cambiando, pero el crecimiento económico es que haya muchos comercios de electrodomésticos. ¿A mi que me importa que Fravega venda más?” se pregunta no sin algo de enojo y definiendo el contexto Lezcano. En los papeles San Francisco Solano es una localidad dividida la mayor porción pertenece a Quilmes y otra a Almirante Brown. En la realidad, Solano es eso de lo que se habla cuando se habla del conurbano. Como La Matanza pero al sur. Mas de 80 mil habitantes sumado ambos lados; mucha pobreza; mucho inmigrante latinoamericano; mucha política de todo tipo pero mucho peronismo; mucha actividad callejera; música todo el tiempo; inundaciones; asentamientos; una feria gigantesca y absolutamente increíble; profusa creatividad no conciente; reviente; transas y solidaridades de todo tipo; mucho de casi todo lo que hay y se consiguen los que tienen poco.

“El culo de Quilmes” llama a Solano Walter, lugar en el mundo al que asegura odiar y querer en simultáneo. Pese a que nació en la provincia de Corrientes hace 30 años, vive aquí, a orillas del Arroyo Las Piedras desde los once y dice que no piensa mudarse. Desde ese lugar, reflexiona: “esta bien que los gobiernos arreglen el Arroyo para que no se inunde más, pero con eso solo no alcanza. También estaría bueno que haya un teatro, no sé, un lugar para tomarse un café, más proyectos culturales. La cultura es tan importante como cualquier otra cosa” remata.

Mancha de Aceite nació cuando Walter, quien ya se dedicaba a escribir y había publicado algunos de sus trabajos en Internet conoció a Lucas Oliveira, responsable de la editora 100 Funes Volando. “Me enseño a encuadernar a cambio de que arranquemos con un proyecto de editorial independiente acá en Solano. Hablamos bastante de la necesidad de que haya una editora de libros en cada ciudad, y eso me hizo animarme”. En septiembre de 2009 salió a la calle el primer trabajo de la editorial, llamado Relatos de Guerra, escrito por el propio Walter. “Compramos una prensa y las resmas tamaño carta en la feria de Solano lo que nos ayudó a abaratar costos, que es en definitiva lo que busca una editorial independiente todo el tiempo”.

La tirada fue de dos tandas de veinte ejemplares cada una. Allí Lezcano, quien es Profesor de Lengua y Literatura en colegios secundarios, cuenta en prosa sintética pero rica en imágenes algo de su dura vida y experiencias del trabajo docente en el conurbano.

“Aprendimos a encuadernar, a diseñar la letra, las tapas, la gráfica, estamos contentos con el resultado”. Además de Walter, el equipo editorial se completa con las hermanas Patricia y Silvia Giménez. En Solano, no cuesta imaginarlo, sobran los competidores a la hora del reciclado: “las tapas del libro las hicimos con cartón de un supermercado chino de la esquina de casa. Teníamos que ganarle de mano a los cartoneros, ir bien temprano a la mañana o a la noche apenas cerraban el súper, sino no quedaba nada”.

“La amistad como refugio frente a la impiedad del mundo, la búsqueda del éxtasis amoroso, el barrio, el fin de semana como esa cima a alcanzar y que te organiza la vida, la rutina y el intento de vencerla, la fiesta, el baile, la música, las mujeres” de eso y otras cosas escribe el varelense Matías Gómez en el segundo trabajo editado por Mancha de Aceite cuyo título es “BAILANTA”.

Es la historia de un grupo de jóvenes, en la previa, durante y luego de una salida al ya cerrado y célebre boliche solanense de cumbia Reflex. BAILANTA va estar presentándose el 16 de abril en La Pulpería, Vélez Sarsfield 65, a dos cuadras de la estación de Florencio Varela.

“Lo que queremos con la editorial es poder publicar cosas bien escritas por escritores que viven en los lugares donde ocurren las historias. No nos interesa hacer una pose con la pobreza y hablar todo el tiempo de ella, ni tampoco escribir del sur desde otro lado, como algo que se conoce pero se dejó atrás. Queremos lograr literatura de calidad con libros que a la vez se relacionen directamente con el contexto en el que son escritos, que aspiren a ser leídos por cualquiera pero que tengan una identidad definida. Estaría bueno poder enseñar a otros a encuadernar y que la cosa se multiplique, seguir trayendo al mundo algo que antes no estaba y hacerlo bien, hacer buena literatura" cierra Lezcano.

Editorial Mancha de Aceite

Falta poco

El taller de Llach

Taller de escritura creativa

Coordina: Santiago Llach

Incentivo y trabajo para escribir ficción, poesía y autobiografía.

Una reunión semanal de dos horas y media, grupos de entre 6 y 8 personas.

Lunes a las 20, martes a las 19:30, miércoles a las 11, jueves a las 19:30, viernes a las 19:30

En Corrientes y Talcahuano, pegadito al Obelisco.

$200 x mes.

Empieza la primera semana de abril.

Informes: 1558957038 / santiago.llach(arroba)gmail.com

El pogo celestial



Todos ahí
que los pibes presentan videoclip.

Clase trabajadora

Sin descanso
con alegría
con todo
estamos trabajando
para traer algo nuevo al mundo










BAILANTA SALE EN ABRIL DEL DOS MIL DIEZ

AHÍ VAMOS