Una de las primeras veces que nos juntamos con Funes para que me pase el oficio glorioso de encuadernador, vi que tenía sobre la mesa unos textos a los que les faltaba la tapa. Unos cuadernillos cosidos que cabían en una mano. Era el esqueleto de un libro. Nos sentamos y me dice escuchá esto:
una bicicleta

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Una selección de cuentos de los hermanos Grimm. Ya sabés, Caperucita roja, Blanca Nieves, Cenicienta y todos esos. Me lo regalaron mis padres para unos reyes magos, solo que yo no sabía que eran mis padres los reyes magos. Finalmente el libro se destruyó porque era de una edición muy barata y no se donde quedó. Pero lo leí muchas veces durante muchos años.
Siempre iba a la feria del libro de mi pueblo y compraba cosas sin entender mucho de que se trataba: simplemente los compraba porque eran baratos. Recuerdo dos libros que puede que me los haya comprado casi por el mismo tiempo, mis trece, catorce años, sin poderte asegurar cual de esos primero. Uno es una edición barata de Así habló Zarathustra de Nietzche y el otro es una Antología personal de Borges que esta en otra edición barata de La Nación. Te digo esos dos porque los leí, tuve conciencia de que los leía y me hicieron pensar en el ejercicio de la literatura.
Fue la vez que hicimos un asado el último día de clases en casa del Gordo Calote. Fuimos al Disco a comprar carne y cerveza y me puse dentro del pantalón Una plegaria americana de Jim Morrison. Después a ese libro me lo robaron. Y recuerdo quien fue porque lo quería mucho: la Gorda Euge.
Hay muchos. Pero pienso en el libro que te dije antes: Una plegaria americana. Recuerdo que entonces escribía en cuadernitos gloria de veinticuatro hojas y cuando leí el libro de Jim penaba en que me hubiera gustado que él leyera lo que yo estaba escribiendo porque se le parecía mucho. Es decir fue el libro que me generó conciencia de autor. De algún modo lo que hacía podía ser considerado, con una mirada particular, literatura.
Silencio, astucia, exilio. Pero con la compu y un poco de whisky me alcanza.
Cosas horribles donde hablaba de lo triste y solo que me sentía durante la adolescencia. Creo que son una pila de cuadernitos y están en una caja de zapatillas en casa de mi madre.
Un poema largo y uno corto que hablan sobre la pobreza y cosas así, en una antología de literatura joven cordobesa. Hoy en día los veo como algo muy feo, podría decir que me dan vergüenza.
Trato de escribir una novela y varios poemarios a la vez. Lo que más me obsesiona es la novela, porque no se si la voy terminar y mucho menos se si es algo que realmente es bueno y porque me cuesta realmente muchísimo.
The catcher in the rye. Traducido al español como El cazador oculto o El guardián entre el centeno. De J. D. Salinger.
Alguien que no puede dejar de escribir acompañado por dos cosas que configuran su mente: mejorar y construir una obra. Conceptos como: publicación, campo literario, lecturas, prensa, no deberían estar rondando la cabeza de un verdadero escritor.